Aurora en un hospital
No se atisbaban las luces del sol, cuando de la boca del metro, empezaron a correr varios senegaleses, camino de los aparcamientos del hospital, calles cercanas, y ocupar los lugares estratégicos, para que cuando llegaran los coches para ser tratados en el hospital o ir a visitar algún conocido o familiar. Asimismo junto al paso de cebra, en la misma acera de la manzana del hospital, se encontraba una rumana, que llevaba consigo un bebe recién nacido; una farola le hacía de respaldo, y a sus pies un pequeño cesto de mimbres donde habías unos cuantos céntimos de euro. Enfrente de ella y un poco más lejano a ella, se encontraba un camerunés vendiendo La Farola. Todos ellos hablaban un pésimo español, pero entre los africanos y la rumana, si uno observaba bien, nos íbamos encontrando una gran diferencia, los primeros siempre exhibían una gran sonrisa alegría en sus quehaceres. La primera labor que hacían los senegaleses al llegar a su zona, era aprovisionarse de los boletos del aparcamien...