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Homenaje a Blas de Otero

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Blas de Otero fue una de las voces más destacadas de la poesía social española de los años cincuenta; nació en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y falleció en Madrid el 29 de junio de 1979, va  este emocionado homenaje.... En el nombre de muchos   Para el hombre hambreante y sepultado en sed salobre son de sombra fría, en nombre de la fe que he conquistado: alegría. Para el mundo inundado de sangre, engangrenado a sangre fría, en nombre de la paz que he voceado: alegría. Para ti, patria, árbol arrastrado sobre los ríos, ardua España mía, en nombre de la luz que ha alboreado: alegría..   Pido la paz y la palabra   Escribo en defensa del reino del hombre y su justicia. Pido la paz y la palabra. He dicho «silencio», «sombra», «vacío» etcétera. Digo «del hombre y su justicia», «océano pacífico», lo que me dejan. Pido la paz y la palabra.   A la inmensa mayoría ...

Poemas dominicales

Seguir viviendo Me entretuve mi vida en el camino, recuerdos de la infancia no pararon de venir. a los cometas me quise subir, ser una estrella de Orión, perdido quiero estar en una gran manifestación. con un amigo a las Vistillas fuimos, atardecer hermoso queríamos ver, uh transeúnte me dijo quieres hacer el mejor negocio, mas yo lo dije, un vino quiero tomar, al compás de una buena canción. Tomando vino quise beberme todas las angustias, entre tinieblas vi la mujer más hermosa, llegando a casa con ella soñé, cuanto daría, pensé, por ese sueño realizado. Decirte quiero que la vida es una aventura, tierra firme queremos pisar, acostumbrado ando a caminar por la fragilidad del mar, no elegimos la vida, vivirla quiero, algunos dicen que hay muchos malos, yo les digo que prefiero mil caídas, la vida es bella, con miedo no puedo ir, prefiero una caída, y seguir viviendo.   Amada mía   No sé cómo decirte, amada mía, contigo sueño todos l...

Cinco poemas sobre Madrid

  Anocheció Madrid (José Bergamín) Anocheció Madrid que parecía cubierto del cristal más transparente que estaba amaneciendo de repente con tanta claridad como de día Luces vivas sus calles repartía poblando la ciudad, más que de gente, de destellos de luz resplandeciente que el aire embelesaban de alegría. El cielo miró arder desde su abismo, como un diamante en negro terciopelo Madrid, alma encendida a su espejismo: ciudad nocturna en urna de su hielo, Narciso enmascarado de sí mismo, y Eco, muda de asombro, el mismo cielo.   Madrid, divinamente ( Blas de Otero) Madrid, divinamente suenas, alegres días de la confusa adolescencia, frío cielo lindando con las cimas del Guadarrama, mañanas escolares, rauda huida al Retiro, risas de jarroncito de porcelana, tarde de toros en la roja plaza vieja, pues me iría y a ver la verbena en San Antonio o San Isidro, ruido de Navidad en las aceras cerca de la Plaza Mayor, rotos recuerdos de mi novecientos veintisiete, ...

El poeta obrero (Vladimir Mayakovski)

Gritan al poeta: “quisiéramos verte al torno. ¿Los versos? ¡Bobadas! Eso es para no dar el callo” Tal vez para nosotros el trabajo es la tarea mas afín. Yo también soy fábrica, aunque sin chimeneas, pero quizá sin ellas se pasa peor. Sé-- odiáis la palabrería. Talar el alcornoque es vuestro quehacer. ¿Y nosotros? ¿No somos ebanistas' Transformamos el alcornoque de las cabezas humanas. Sin duda, pescar es cosa distinguida. Sacar la red y en ellas el pescado. Pero el trabajo del poeta es más delicado: pesca a gentes, que no a peces. Enorme trabajo arder ante el horno, el rojo hierro templar. ¿pero quién nos tilda de holgazanes? Con la lima de la lengua desbastamos los cerebros. ¿quién es mas-- poeta o el perito que al hombre el bien material? Iguales. El corazón es otro motor. El alma es otro ingenio. Somos parejos. Compañeros, dentro de la masa obreras. Proletarios de cuerpo u alma. Sólo juntos hermosearemos el mundo y lo impulsaremos con himnos. Pondremos un dique a los chorros ver...

Un español habla de su tierra ( Luis Cernuda)

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Las playas, parameras Al rubio sol durmiendo, Los oteros, las vegas En paz, a solas, lejos; Los castillos, ermitas, Cortijos y conventos, La vida con la historia, Tan dulces al recuerdo, Ellos, los vencedores Caínes sempiternos, De todo me arrancaron. Me dejan el destierro. Una mano divina Tu tierra alzó en mi cuerpo y allí la voz dispuso Que hablase tu silencio. Contigo solo estaba, En ti sola creyendo; Pensar tu nombre ahora Envenena mis sueños. Amargos son los días De la vida, viviendo Sólo una larga espera A fuerza de recuerdos. Un día, tú ya libre De la mentira de ellos, Me buscarás. Entonces ¿Qué ha de decir un muerto?

Inventario Galante Antonio Machado

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Tus ojos me recuerdan las noches de verano, negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y bajo. Tus ojos me recuerdan las noches de verano. Y tu morena carne, los trigos requemados y el suspirar de fuego de los maduros campos. Tu hermana es clara y débil como los juncos lánguidos, como los sauces tristes, como los linos glaucos. Tu hermana es un lucero en el azul lejano... Y es alba y aura fría sobre los pobres álamos que en las orillas tiemblan del río humilde y manso. Tu hermana es un lucero en el azul lejano. De tu morena gracia, de tu soñar gitano, de tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Me embriagaré una noche de cielo negro y bajo, para cantar contigo, orilla al mar salado, una canción que deje cenizas en los labios... De tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Para tu linda hermana arrancaré los ramos de florecillas nuevas a los almendros blancos,...

Es amarga la verdad (Francisco de Quevedo y Villegas)

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Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca y si al alma su hiel toca esconderla es necedad sépase pues libertad a engendrado en mi pereza la pobreza ¿quién hace al ciego galán y prudente al sinconsejo? ¿quién al avariento viejo le sirve de río jordán? ¿quién hace de piedras pan, sin ser el dios verdadero? el dinero ¿quién con su fiereza espanta el cetro y corona al rey? ¿quién careciendo de ley merece nombre de santa? ¿quién con la humildad levanta a los cielos la cabeza? la pobreza ¿quién los jueces con pasión sin ser ungüento hace humano? pues untándoles las manos les ablanda el corazón ¿quién gasta su opilación con oro y no con acero? el dinero ¿quién procura que se aleje del suelo la gloria vana? ¿quién siendo tan cristiana tiene la cara de hereje? ¿quién hace que al hombre aqueje el desprecio y la tristeza? la pobreza Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca y si al alma su hiel toca esconderla es necedad sépase pues liberta...

La poesía es un arma cargada de futuro (Gabriel Celaya)

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Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas, cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades. Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo. Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo. Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo. Maldigo la poesía concebida ...

Andaluzas; Canciones (1921-1924) de Federico García Lorca

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A todos los que lleguen a la siguiente entrada, les tengo que decir que no, en todos los poemas,  he podido encontrar su correlativo en  vídeo, o no he sabido encontrarlo,  si alguno de mis lectores lo encuentra, agradecido quedaría si lo añaden en uno comentario Canción de jinete ((1860)     En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto?    ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas.    Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!    En la luna negra sangraba el costado de Sierra Morena.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto?    La noche espolea sus negros ijares clavándose estrellas.    Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!    En la luna negra, ¡un grito! y el cuerno largo de la hoguera.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto? ...

VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCION DESESPERADA (POEMA 14)

Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día. A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte como eras entonces, cuando aún no existías. De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. El cielo es una red cuajada de peces sombríos. Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros. El viento. El viento. Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. Tú estás aquí. Ah tú no huyes. Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora ...

NERUDA: SELECCION DE POEMAS

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos. Allí se estira y arde en la más alta hoguera mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago. Hago rojas señales sobre tus hojos ausentes que olean como el mar a la orilla de un faro. Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía, de tu mirada emerge a veces la costa del espanto. Inclinado en las tardes echo mis tristes redes a ese mar que sacude tus ojos oceánicos. Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas que centellean como mi alma cuando te amo. Galopa la noche en su yegua sombría desparramando espigas azules sobre el campo Los nacimientos Nunca recordaremos haber muerto. Tanta paciencia para ser tuvimos anotando los números, los días, los años y los meses, los cabellos, las bocas que besamos, y aquel minuto de morir lo dejamos sin anotación: se lo damos a otro de recuerdo o simplemente al agua, al agua, al aire, al...