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Fin de Semana en la Playa

Yo soy testigo de mis tiempos vividos, no soy de aquellos de mi generación que vivieron la vida como un huracán, y ese huracán se los llevo a golpe de caballo, y es así que mis recuerdos vienen y van, van y vienen. En esta del reposo de la vida, en que se parece a un arroyo que discurre lento en una planicie, sin más deseos que secarse, y servir de aprovisionamiento de una fuente situada en cualquier plaza del mundo. Teniendo casi la convicción de que había tenido un inútil viaje, en mis días de abatimiento, pero también, ¡qué diantres!, de que había vivido una de las épocas más hermosas y terribles, con la finalización de la dictadura de Franco, los primeros albores de una democracia, que ha sido más lánguida y tenue que otra cosa, ilusiones iniciales, que luego se transformaron en terribles pesadillas. A los dieciséis años ya termine mis estudios de bachiller, y ya me di cuenta, junto a mis sabios, que apenas sabía nada, y mucho era lo que debía aprender, pero en esa edad ya apr...

Un Encuentro en el bosque

Mañana fría de un día de noviembre, una desazonada María se encontraba mal, estaba contrariada, una sensación de opresión en su pecho, junto a ese silencio matinal de las primeras horas del día, en que todo empezaba a caminar lentamente en el pueblo; esa vida que un día fue tranquila, hermosa, se había tornado en una pesadilla continua. Y si esa inquietud de su vida, después que terminara la guerra, se añadió que su hijo había salido en compañía de sus amigos, como hacían todos los domingos, en que hacían sus caminatas en los montes aledaños al pueblo. Le preocupaba esos caminos difíciles, angostos, y con escarpadas laderas, y demás peligros del monte, y es que ya pasaba más de una hora, desde que el resto del cuadrilla habría regresado al pueblo. No le llegaban a sus oídos ni lo susurros de las hojas de los árboles, ni el discurrir del cauce del río, que pasaba junto a su casa, solo la turbaba el reclamo de la picaza. Y es que el muchacho, como siempre en compañía de sus amigos de e...

Primer Día de Escuela

Primer día de escuela, él no quería salir de casa, pero su madre, a duras penas, le consiguió acercar a la puerta del colegio, y mi primera vista fue ver un grupo numeroso de niño jugando en el patio, un patio con manchas de arena y hierba; unos echando un partido de futbol unos, otros jugando a los peones. Y en medio de aquel barullo, su madre le acercó a un señor, que luego vio que era su maestro; y allá fue que sintió solo, muy solo, y a pesar de encontrarme en ese enorme gentío para mí; Muerto de miedo, temblaban las piernas, era la primera vez que iba, era la primera vez que estaba entre tantos niños, y cierta zozobra me sacudía. Seguidamente que marchara mi madre, todos los profesores y la chavalería se pusieron en formación militar, alineados por los distintos cursos que había en la escuela, y también los niños y las niñas separados, y todos procedimos a cantar un himno llamado “Cara al Sol”, y eso no hizo más que aumentar mi desazón. Y es así, que yo, Paquillo, muerto de mied...

Tarde de fútbol

Tarde de cualquier sábado del año, calles mojadas o secas, de un pueblo pequeño castellano, tardes en las que deseabas terminar de comer, para ir a esa calle, a cualquier calle del pueblo, los pequeños en la acera o en la escalinata de la plaza, esperando la voz de los mayores,  y nos dijeran “entra a jugar, te toca a ti”; y claro, raudo y veloz te lanzabas a la calle o la plaza (algún tropezón hubo por la ansia de jugar), tanta era la ansia de jugar, aunque sólo fuera un minuto, y pisar la arena de la plaza, o el cemento de la calle. En esos tiempo no existían ni clásicos, ni derbis, solo queríamos ser los grandes jugadores que leíamos en un periódico o escuchábamos en la radio, sus grandes galopadas, sus maravillosos regates, sus grandes paradas; y aunque no se lo crean en nuestros oídos sonaba el runrún de un estadio lleno, que jaleaba nuestra entrada en el campo, en espera de un nuevo fenómeno del futbol. Salvo cuando podíamos jugar en la plaza ( era el terreno reservado a...

El avión de mi vida

Mientras me secaba, recién salido de la ducha, empecé a cavilar sobre lo que aquel día iba a suceder…., así es que cuide hasta el último detalle de mi aspecto, quería estas bello y hermoso. Me rasure con sumo cuidado, para no darme esos horrorosos cortes que me doy a diario, me enjuagué la boca y elegí el mejor perfume, guardado durante tantos años, para tener esa cita especial que tanto deseaba tener. Así es, aquel día no iba a ser cualquier día, como esos días monótonos de oficina, aquella era la noche soñada durante tantos meses: estaba en la habitación de aquel hotel, esperando mi primer encuentro con la mujer que amaba. Nunca creía que aquello fuera a ocurrir, que hiciese ese viaje tan largo, pero después de tantos años, pero ese viaje era algo más que viaje, era el recomienzo de una nueva vida, las sensaciones en ese viaje en avión, era un continuo ir y venir de imágenes, deseos de una vida mejor, que me iba a llegar. Fueron largos meses, ahora me parecen eternos, de charlas e...