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Carta a Federico García Lorca

Hola Federico,mi padre así te llamaba, como si fueras de la familia, granadino como tú era, y que ya me conto mucho de ti, siendo yo aún un tierno infante, por eso te considero uno mas de mi familia. No sé ni por dónde empezar, y si alguna vez te llegara noticia de esta carta, pero al menos creo que mucha gente me leerá. Lo primero que te puedo decir que te considero parte de familia, te fuiste colando e mi casa, libros y cintas de casete mi hermano me traía, canciones tuyas escuchaba en Radio Francia Internacional, algunos me quedan aún, la gran mayoría de mi biblioteca vendida ha sido, ya sabes tú que primero es la comida, después viene lo demás, pero sepas que hay nuevas formas de leerte, los libros han dejado el único universo donde encontrarte, y tus palabras siguen siendo el consuelo de un corazón dolorido. Un día, siendo bien joven, mi padre me dijo, al terminar de escuchar cantando a Paco de Ibáñez, lo recuerdo bien, era la Canción del Jinete, y mi padre, muy callado el, tod...

Andaluzas; Canciones (1921-1924) de Federico García Lorca

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A todos los que lleguen a la siguiente entrada, les tengo que decir que no, en todos los poemas,  he podido encontrar su correlativo en  vídeo, o no he sabido encontrarlo,  si alguno de mis lectores lo encuentra, agradecido quedaría si lo añaden en uno comentario Canción de jinete ((1860)     En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto?    ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas.    Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!    En la luna negra sangraba el costado de Sierra Morena.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto?    La noche espolea sus negros ijares clavándose estrellas.    Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!    En la luna negra, ¡un grito! y el cuerno largo de la hoguera.    Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto? ...

LLANTO POR LA MUERTE DE IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS ( FEDERICO GARCÍ A LORCA)

La cogida y la muerte A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro, solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde....