Una bienvenida a la esperanza
Durante la mayor parte de mi vida, en medio de un caos demencial para mi y para el mundo, solo un sentimiento hondo me hace escribir estas líneas, para compartir con todos aquellos que se atrevan a encontrar este rincón, a compartir la desventura y la esperanza…
Habiendo pasado las generaciones, que se enfrentaron con la Europa de la muerte, y que se enfrentaron a un mundo amenazado ( y no retóricamente) con la destrucción nuclear; ahora nos enfrentamos con la posibilidad real de la desaparición del ser humano de la faz de la tierra, por que contrariamente a lo que piensan los ecologistas, la vida continuara en este planeta, en otras circunstancias, pero lo que se asoma es nuestra propia supervivencia.
Ya parece que no podemos exigirles a los seres humanos que sean optimistas, hasta incluso puedo ser comprensivo con la mayoría de la gente que puebla esta Europa enriquecida y desesperanzada, angustiada con su futuro, que quiere encerrarse en si misma, victima de de un miedo al futuro, que quiere conservar sus privilegios, orgulloso de una pasado que se fue, pero que no sabe en que consisten los valores de la revolución francesa, que encumbro a esta parte del mundo.
Esta generación se niega a rehacer el mundo, en diferencia a otra generaciones que tuvieron la esperanza de transformar el mundo; se conforma con tener una casa, viajar cuando tiene tiempo libre, y eso si despotricar contra la clase política, pero solo desde su casa, sin implicarse, ha perdido el compromiso, no comprende que todo lo que ha conseguido a través de la lucha, que aquí en este planeta se ha regalado ni se ha ganado si no a través de muchos sinsabores, muchas derrotas, pero sin que ello haya roto la esperanza de traer un mundo mejor para el futuro
Somos hijos de una historia corrompida, donde se mezclan revoluciones fracasadas, étnicas de trabajo enloquecidas, ideologías extenuadas, dioses muertos, poderes donde lo mediocre es calificado de sublima, donde la inteligencia se compra para ponerle en manos de los opresores, que nos queda entonces para el futuro…
Nos queda solo la esperanza, esa ardua labor de apostar por la verdad y la libertad, con la finalidad de evitar la desintegración del ser humano en este hermoso planeta, debemos se tenaces, realizar una obra con orgullo y con vergüenza, que debemos empezar un camino lleno de dificultades, ya que la verdad es huidiza, pero con el animo de conquistarla, como le pasa a la libertad, tan dura de vivir , como exultante para vivirla..
No quiero dar lecciones de moral, que para eso ya pontifican los actuales “pensadores oficiales”, que nos dicen constantemente que estamos en el mejor de los mundos, mas viendo que no tenemos otra solución para seguir viviendo en este planeta que cambiar toda la faz de la tierra, para que cumplan ya de una vez por todas el lema de la revolución francesa: libertad, igual y fraternidad.
En cuanto a mi, que puedo decir, jamás podre renunciar a una vida libre, que tanto costo conquistar a mis predecesores, y en la que participe poco (pero con todas mis fuerzas), quizás esto explique mis errores, mis faltas, pero me ha ayudado a mantenerme en esa esperanza, para compartir mejor al lado de todos esos hombres callados, cansados de su trabajo, de la vida que llevan, que se mantienen en pie por breves momentos de felicidad, y con la esperanza de volverlos a vivir en el futuro
necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente ella me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y por la esperanza de volverlos a vivir, por eso he querido compartir estos pensamientos desordenados con todos aquellos que se acerquen aquí, y que de propina escuchen
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