Al calor de las noticias (diecinueve de diciembre de 2014)

Hoy tenemos dos de esas noticias, aparte de las secuelas del reconocimiento de relaciones entre EEUU y Cuba, de una las aristas de la cuestión catalana, como es el caso Pretoria que lleva el Juez Ruz, y no quisiera terminar sin mencionar también un asunto muy grave relacionados con el paro, que me causa estupor y mucha vergüenza, que solo le encuentra eco en el rotativo barcelonés El Periódico; pero el gran asunto es la grave crisis institucional, en la que andamos sumidos, y estos hechos son muy graves, no es otra cosa que la injerencia del Gobierno de Rajoy en la justicia, que se trasluce en la dimisión forzada del Fiscal General del Estado, y las presiones que denuncian la gran mayoría de los jueces de la Sala Penal del Tribunal Supremo.
En Barcelona, casi todos los periódicos abren con la noticia del fiscal, desde los razonamientos encontrados en el rotativo El Punt Avui, que le presenta al fiscal general como un amargado, y señala que la dimisión, aparte que no servía al guion de Gobierno, pero al tiempo le sacude por el asunto de la querella por los hechos del 9-N; mientras que La Vanguardia señala que la fuga del fiscal general es “una mala noticia” sobre la calidad de la democracia y la autonomía de los poderes de las democracias porque, “como denunció el propio Montesquieu no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”. Por último Ara, que lo une con la denuncia de las injerencias del Gobierno en la justicia, se reserva la opinión editorial mientras que El Periódico concluye señalando cuán difícil es creer que en España el poder ejecutivo y el judicial ocupan compartimentos separados.
En Madrid tenemos dos posturas encontradas, era previsible que hubiera dos líneas contrapuestas, mientras que El País y El Mundo tocan determinados instrumentos musicales, ABC y la Razón, tocan otras armonías bien distintas, y eso es lo que me produce más desazón, en estos tiempos atribulados, se plieguen a los intereses del ejecutivo produce la sensación de que a extremos ha llegado a las más altas cotas de la degradación democrática.
Así El País denuncia que Torres-Dulce se va tras el prolongado acoso del Gobierno y la constante falta de sintonía con el mismo. “Poder de mando. La dimisión forzada de Torres-Dulce deja claro que el Gobierno no quiere una fiscalía autónoma”, se titula un editorial que denuncia que la caída del fiscal se fuerza “en vísperas de un año de elecciones y de posible juicios de corrupción muy perjudiciales para el PP”; por eso en ese periódico leo con gusto los razonamientos de Javier Pérez Royo escribe que “la degradación institucional” que el episodio comporta no es más que “corrupción institucional” para “desnaturalizar la institución”, al tiempo que augura que al sustituto del dimisionario se le elegirá también por su “carácter servil”.
Casi en la misma línea se pronuncia El Mundo, que nos dice que la fuga de Torres-Dulce, un fiscal riguroso e independiente, mina la credibilidad de Rajoy y deja al Gobierno en entredicho para “convencer a los españoles de que lucha por limpiar la vida pública en nuestro país”. Esos son los términos empleados en la información y el editorial, que resalta tanto la revalorización de la integridad de Torres-Dulce como que su fuga se produce cuando “España encara un año con los procesos electorales más trascendentales desde la transición y coincide con la aprobación de dos leyes --la mordaza y la de enjuiciamiento criminal-- que recortan derechos ciudadanos”. Victoria Prego, a su vez, remacha que esta es una enmienda a la totalidad contra el Gobierno y que quien sustituya al dimisionario será sospechoso de docilidad con el Ejecutivo.
Por su parte La Razón asegura, y seguro que llevan razón, que la próxima fiscal será Consuelo Madrigal, fiscal de Menores en el Supremo, presenta la huida de Torres-Dulce como “la decisión personal de un fiscal que ha preservado su autonomía hasta el final”, según un editorialillo. Por su parte, ABC exhibe su gen más catalanófobo y se duele informativamente de que “Torres-Dulce dimita sin esperar a que los jueces catalanes imputen sobre Mas”. El editorial concluye que el dimisionario no ha dado la talla (“Lo tenía todo a favor para haber sido un gran fiscal general del Estado ser pero no ha estado a la altura de los grandes retos de esta legislatura”) tras, previamente, haber vapuleado “la hipocresía de la izquierda con el fiscal general”, que ese el título del editorial.
De la lectura se sacan conclusiones importantes, de la lectura queda claro que han existido presiones, o sea que va de suyo estos comportamientos antidemocráticos, y más cuando nos dan ya la titular próxima, es evidente que esto se llevaba preparando tiempo; esta técnica de echar balones fuera me produce desazón, si unos hicieron comportamientos antidemocráticos, ello no da pie a que los actuales lo hagan (vamos digo yo), lo que si demuestran es que la hipocresía esta en todo su esplendor, y claro ellos son tan demócratas, que lo único que andan es degradando la misma, por eso el panorama ha pasado de ser desolador a entrar en las vías de un tren a punto de descarrilar y tener el más grave accidental, con resultados fatales para todos.
Pero la otra cara de las presiones gubernamentales en el mundo judicial es aún más grave, la sensación de menoscabo de la independencia judicial no es ya un asunto que preocupe solo a unos pocos, ha saltado al tapete con toda su virulencia, es creo otro de los efectos de esta total crisis en la que vivimos, y uno tiene la impresión que si no se para a tiempo, estaremos sentado las bases para la total degradación democrática, esto viene a cuento a raíz de una carta de denuncia de 13 de los 18 magistrados de la Sala Penal del Tribunal Supremo contra las presiones del ministro del Interior, Fernández Díaz
Vean como se recibe esta carta en los diferentes rotativos, en El País nos encontramos el siguiente titular "El Supremo denuncia presiones por la liberación de etarras; en parecidos términos se pronuncian Ara y El Punt Avui (“Revuelta judicial contra las injerencias del Gobierno Rajoy. Dimite Torres-Dulce, y los jueces del Supremo critican Fernández Díaz”; “…..La injerencia del Ejecutivo ha sido constante y el 9-N ha colmado el vaso. Fernández Díaz hace indignó el Supremo”), pero es pacato y provinciano ver que sólo el 9-N la gota que colmó el vaso, creo que viene más en relación con la salida de la cárcel de condenados etarras por el cumplimiento de sus penas.
Este intento del ejecutivo de situarse contra resoluciones judiciales, que en virtud de la Sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Europa, sobre que la doctrina Parot conculca el cumplimiento de las penas, que emanan de las normas europeas, es lo que nos hace decir que semejante ataque a la independencia judicial, no estamos como dicen ellos ante excarcelaciones, estamos ante ciudadanos que han cumplido sus condenas en la cárcel, y son las propias normas jurídicas que amparan estas situaciones, que nos dicen que han de computarse los años de prisión que hayan cumplido en otros países, pero claro esta cuestión jurídica ni siquiera les importa al Gobierno, pero tampoco les interesa al ABC y la Razón que hacen frente común, lo que evidencia que en vez de juristas, han alcanzado las más altas cotas del leguleyismo, perdonen este “palabro” mío, pero no encontraba otra mejor descripción.
Vean lo que dicen estos afamados rotativos madrileños, para comprender, y lo hago enfocando mis ojos al periódico La Razón, que titula así la noticia "Insólito escrito del Supremo contra el ministro del Interior por criticar la excarcelación de etarras"; era de esperar que saliera en defensa del gobierno, pero me gustaría que usaran otros argumentos, no ha existido excarcelación, lo que se ha producido es el cumplimiento de condena, así que su observación carece de todo fundamento, pero de otra parte esta su artificiosa defensa de Fernández Díaz, y que ha provocado la reacción de los magistrados, señor Marhuenda si a uno le acusan sibilinamente de haber cometido un delito, tendrá derecho a defenderse, vamos digo yo.
Fue precisamente en este periódico donde se produjeron las declaraciones, y donde haciendo una figura retorico, más o menos atribuyo a los magistrados de la Audiencia Nacional que habían establecido una doctrina que iba en contra de la ley, es decir, que habían cometido prevaricación, por eso es que este periódico se escuda en la libertad de expresión, así en el editorial La Razón nos dice que es “insólito escrito del Supremo” sale solo: “Los jueces son criticables” y “algunos magistrados –remacha el subtítulo-- pretenden atropellar la libertad de expresión del ministro del Interior”, vamos a ver señores periodistas, la obligación de un Ministro de Interior es respetar la independencia judicial, y en sus declaraciones estimaba que la única verdad judicial es la suya, y hemos visto hasta la saciedad que esta es una controversia jurídica importante, por eso han pasado la línea de ser periodistas a ser propagandistas.
De la cuestión catalana hoy nos encontramos con la arista de la corrupción, y que se recoge debidamente en la prensa de Barcelona,( en titulares en La Vanguardia "El juez envía a juicio a Alavedra y Prenafeta por el caso Pretoria"; y en El Periódico "La trama de Pretoria se embolsó 28 millones”), en Madrid el único que encuentra hueco en la portada es El Mundo “Los ex dirigentes de CiU Alavedra y Prenafeta se embolsaron 21 millones"; vamos con su consabida elusión de sus obligaciones fiscales y permanencia del dinero en paraísos fiscales.
Y a eso súmenle un tercer asunto en siete portadas: las reacciones al histórico acuerdo de Obama y Castro para restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero hoy me interesa mejor hacerme eco de una noticia desoladora en El Periódico "Crecen las ofertas de empleos falsos para parados"; jugar con las necesidades humanos es uno de los actos más viles que uno puede encontrar, y estos depravados encuentran su refugio en portales de búsquedas de empleo, y no hace falta mencionarlas, todos los parados sabemos cuáles son, y lo hacen de tal manera estos anuncios para captar a sus potencias víctimas, haciendo verosímil tales ofertas, y no solo se trata de que estos señores pasaron unos cuantos días a la sombra, se trata de cortocircuitar estas prácticas, y la una manera de hacer es que exista un verdadero servicio público de empleo, y consiguiente desaparición de las E.T.T., en tanto que veo que estas prácticas se seguirán produciendo en el actual marco de nuestro mercado laboral, donde algunos ya se atreven a decir que el paro estructural en España en el futuro, estará con dos dígitos.











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