El libro blanco de la UE, visto a vuela pluma
Ya hemos tenido la oportunidad de darle un vistazo al documento emanado por los altos mandos europeos, y que pone sobre el tapete el futuro de Europa, viene a confirmar una cosa evidente, no saben que hacer, no saben que camino tomar, no tienen voluntad política de ofrecer alguna dosis de buena esperanza, es como decirnos, a estas alturas de la vida, esperen un poco más en sus casas, en espera de como soplen los vientos alemanes, por ello, su auditorio, necesariamente no se involucra a los ciudadanos, sus únicos espectadores son los gobiernos europeos, no es de extrañar que solo 35 % de los europeos vea Europa bien, comentemos que antes de la crisis esa valoración ascendía al 52%, con lo cual ya podemos añadir pocas cosas, solo dado que si ellos tiene escaso interés en conocer mis opiniones, yo si ando interesado en el futuro de la misma, en tanto que considero, que es el único marco, profundizando más sus estructuras democráticas, las únicas capaces de hacernos salir de esta profunda crisis, sabiendo de antemano que hablar de ello, ahora, es una pura utopía, pero mis determinaciones hacen imposible permanecer callado, algunos otros ciudadanos optaron por el descontento, y encerrarse cuales avestruces, eses no es mi destino
Y que tiene de importante este documento, pues algo que deberíamos anotar debidamente, para descifrar la voluntad política de los actuales dirigente políticos, no es otra que abren la puerta a la vuelta de las estructuras del mercado común de los años ochenta, con eso nos debemos de enfrentar, este frenazo y marcha atrás, hecho a la medida de los gobiernos europeos a múltiples velocidades, significa la muerte política europea, en mi humilde opinión, ellos que levantaron, que pusieron las bases del estado calamitoso, ahora no saben que hacer, en esa perspectiva hay que mirarlo, pese a que a paniaguados e ilustres “europeístas” nos vengan a decir que fuera de Europa hace mucho frío, la pregunta consabida sería ¿Qué Europa?.
En el documento, en su discurso, ya falta un elemento esencial no se abordan los ecos del gran malestar social reinante en Europa, incluso empiezo a deducir, que empiezan a tener gala, que no les interesa, esa argamasa de otros tiempos, que había que proteger el "elevado nivel de empleo y protección social, creciente nivel y calidad de vida y cohesión económica y social", ha pasado a mejor vida, ahora ya solo se trata, que en el seno de la Comisión Europa, no tiene n otra alternativa a su lógica económica de ortodoxia capitalista, que cumple los rituales iniciados, hace muchos años, por Margaret Thatcher para justificar su ofensiva reaccionaria, postergar de la faz de la tierra europea el Estado del Bienestar, donde se empieza a dibujar una parte de la sociedad, se la anda expulsando de los contornos políticos europeos, sus problemas son menudencias, se les invisibiliza, territorios como los de la educación, la sanidad, vivienda, el mercado laboral son los demoledores datos de la expulsión de una masa ingente de ciudadanos, lo que trae de la mano otro Estado, para que se sostenga este nuevo orden.
En el documento y en el discurso de Juncker se omiten las referencias a la política de austeridad impuesta por Bruselas y Berlín y a la acumulación de recortes en educación, sanidad, vivienda y protección social que tan negativas consecuencias han tenido. Para la Comisión Europea "no hay alternativa" a la política oficial, el mismo eslogan utilizado por la primera ministra británica Margaret Thatcher para justificar su política neoliberal, que inició la transformación en Europa del Estado del Bienestar de la postguerra al actual Estado de la Austeridad.
Apunte aparte merece la situación de los trabajadores europeos, ni una sola referencia, a los mismos, y que han sido uno de los grandes protagonistas de la reaccionaria salida de esta crisis, todos han sido recortes, tanto en el terreno laboral y sociales, amamantados por los mismos, que ahora se llevan las manos a la cabeza, lo que nos demuestra fehacientemente su decrepitud, lo que anda sentando las bases de ese profundo malestar, que solo va aponer de relevancia ese malestar, pero que no va a traer ninguna solución, nadie tiene la voluntad política de salirse de la medidas paliativas al capitalismo, vemos que todo nos conduce fatalmente a una situación tremenda, elegir entre lo malo y lo peor, arrasada como anda quedando la izquierda.
De esa izquierda, que tiene ante sí, el reto de afrontar un duro futuro, cierto, pero hacerlo desde una humildad ideológica, que no tiene cabida en estos momentos, se acabaron los tiempos de los tenemos rodeados, estos tiempos son la evidente constatación de una derrota colosal, al no haber sabido dar respuestas no utópicas al estado calamitoso de las condiciones del trabajo y de la profunda desigualdad social, que anda emergiendo, y que es preciso detenerse un poco.
Desde el 2000, los ingresos del 20% más rico de la UE han pasado de ser 4,5 veces superiores al del 20% menos favorecido a 5,2 veces en el 2015, según Eurostat, en España, la situación es todavía peor, ha pasado de ser 5,4 a 6,9 veces la diferencia de ingresos en 15 años, y un dato a retener lectores, que nos puede poner sobre la pista, de lo que puede ocurrir en unos meses en Alemania, como es que por allá la desigualdad ha emergido con fuerza, siendo ahora 4,8 veces mayor en lugar de 3,5 veces como era en el 2000.
Esta gestión tecnocrática, donde los lobbies empresariales tiene más peso que los ciudadanos, en esa transparente sociedad, donde solo se hace que abrillantar las puertas giratorias, y donde hemos de rescatar de un tupido velo negro, que apenas retratos ha tenido este momento culminante de la crisis, como que es un transparente órgano, como es el Comité de Ética de la Comisión exonero de culpa de Durao Barroso, en tanto que ahora sus posaderas anda en algún cómodo sillón de Goldman Schachs, uno de esos bancos, que sentaron las bases del vendaval financiero que nos asola, y que participo activamente, en como ocultar, activos financieros al gobierno griego, que ha perjudicado enteramente tanto a los ciudadanos europeos, en tanto que hemos socializado las pérdidas de esta componenda, y que los ciudadanos griegos andan padeciendo duramente, y para rizar el rizo, les aconsejo la reciente decisión de la UE, de algo, que por estos pagos, apenas ha tenido relevancia, ni puesto de manifiesto, por ninguna fuerza política, como ha sido que la elaboración de un reglamento sobre peligrosos disruptores hormonales a la medida de la industria química, efectuado una definición tan restrictiva que permitirá a las empresas seguir utilizando esas sustancias pese a los graves daños que causan a la salud, esa evidencia, que se nos viene confirmando menudencias como que las leyes financieras se elaboran con la "ayuda" de expertos del sector y las normas tributarias se redactan con la "ayuda" de las grandes firmas auditoras, que luego asesoran a sus clientes como eludir el pago de impuestos gracias a los agujeros de esas leyes.
Y para queden confirmadas mis palabras sobre las graves deformaciones y profundas disfunciones morales de estos tecnócratas, nos vienen a reconocer lectores, que "existe el riesgo de que la actual generación de jóvenes acabe teniendo unas condiciones de vida peores que sus padres", no nos proponen otra cosa que implementar una "modernización significativa", que no tengo otra cosa que deducir, que será la mágica propaganda de ajustes y recortes, es decir, nuevo lenguaje, para que mantenga el actual edificio ruinoso europeo, y todos mirando al otoño.
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