A propósito de Trump: la izquierda ha perdido su brujula

Andamos en los primeros meses del año 2017, donde aparecen todos los días referencias a Trump, todo ello, creo, en el emerger de un nuevo orden, con un claro desplazamiento del teatro de operaciones, desde el Atlántico al Pacifico, todo ello, a mi entender, de un periodo iniciado con la llegada de Reagan y Tatcher al poder, y donde parece ser, que sus hijos políticos empiezan a poblar ambos lados del Atlántico, todo ello, en el marco de unas izquierdas naufragantes, donde parece claro, que teniendo claro, que la guerra incruenta iniciada, no ha hecho otra cosa que hacernos sangrar más y más nuestras heridas, y esas izquierdas naufragantes siguen navegando en un cruel tiovivo, donde los remedios paliativos han ido carcomiendo todo vestigio alternativo, es por ello que esta transformación económica, que anda produciendo una transformación política, es decir del Estado mismo, donde toda la herencia del Estado, heredero de la revolución francesa, anda muriendo impávido ante nosotros, sin que nada ni nadie, puedan sostener tesis alternativas reales, ante este estado de cosas, y yo, considerándome heredero de aquellas tradiciones, creo llegado el momento de hacer una serie de consideraciones, en orden a promover n comienzo de elaborar una alternativa real a todas las crisis, que nos andan sumiendo en tiempos muy duros para la humanidad.
Con la caída del muro de Berlín, algunos creyeron que se producía el fin del historia, de la utopía capitalista iba a ser la gran triunfadora, con una especia de paz de perpetua, pero todos hemos quedad como unos auténticos pobrecitos, una profunda mancha de podredumbre social, económica y ética de nuestra sociedad se ha producido, toda una serie de destrucciones de los valores democráticos viene sucediendo en nuestro alrededores, algunos consideraron que cierto adelgazamiento del Estado del Bienestar iba a ser beneficio, los hechos los certifican, ha sido peor el remedio que la enfermedad, y todas esos goznes, tabiques eliminados, han operado como una caja de pandora, que nos anda abocando a una situación, donde mantener la voz de la esperanza se ha vuelto moribunda
Andamos viviendo en mitad de una utopía falsaria, donde cansinamente se nos promete el milagro de los panes y los peces, aquel en que los muy ricos nos inundarán con sus riquezas al resto de la humanidad, todo ello en un marco, donde unos ya solo encuentran paz, refugiándose en casa, otros muchos van caminando en busca de alguien, que les haga salir del pasmo, en el que andan viviendo, ya nadie osa decirle al mundo, que Trump es un capitalista, fruto de esta tremenda crisis, donde solo se aciertan a poner sobre el tapete, remedios paliativos, y presos de un fervor ciudadanista, hemos  obviado, hemos dejado de pasar de largo, una hecho fundamental, hemos obviado lo acontecido en el seno de la clase trabajadora, y cuando más necesitamos nuevos soldadores, más gradualistas saltan al ruedo, para decirnos que han  encontrado la solución a nuestros problemas, darnos un baño realidad, reconociendo nuestra derrota y buscar cual es el nuevo orden emergente, sería, para mí, el comienzo necesario para afrontar los problemas que tenemos.
Desentrañar de dónde venimos, y donde andamos ahora, adonde podemos llegar, y donde debo empezar por reconocer uno de mis grandes fallos, creyendo hace un par de décadas, que todo acto de resistencia era bueno, ahora me he dado cuenta, al calor de esta crisis, que ha sido imperdonable, siendo una de las cosas, que peor llevo, tengo la convicción real, que hasta que los capitalistas no vuelvan a sentir miedo, creo que nos seguirán pegando leches a toda pastilla, y para eso, en estos tiempos, de manifiesto gusto por lo estético, por lo exterior, antes que ponerse a reflexionar con racionalidad, donde la estrategia política se ha convertido en el principio y final de todas las cosas,  y donde los problemas de los trabajadores han pasado a un terrible segundo plano, donde otras “referencias ciudadanas”, como los hechos nacionales, los problemas de otros colectivos, repasen bien las campañas de este comienzo de siglo, y salvo los enunciados clásicos de acabar con las reformas laborales, nadie se atreve de hablar de del trabajador asalariado, curiosamente en activistas políticos, que denostaron profundamente el Estado del Bienestar, como una traición a la clase trabajadora, los que vivimos las asambleas universitarias españolas de la transición, tenemos evidencias de nuestros “profundos debates” cuan traidores eran los unos y los otros.
Pareciera ahora, para no caer en la autocomplacencia, que Trump ha caído como si fuera una borrasca, quiero que estas consideraciones mías, se haga constancia de que este señor es consecuencia inevitable de esta crisis, quedando claro que tras de Trump, viene de la mano de una hoja de ruta bien definida, se acabaron los intermediarios, viene los hombres de negro, los detentadores del poder económico a tomar puesto en el seno de las administraciones públicas, por eso vengo a reivindicar, que deben acabar aquellos tiempos, en que las ramas poblaban todo nuestro discurso, es  tiempo de observa el árbol carcomido del capitalismo, para averiguar la savia que le hace permanecer radiante ante nuestros ojos, creyendo que es más debido a nuestra incapacidad, donde la gran mayoría de los analistas prefieren parcializar los efectos, por el género, por la edades, se habla mucho de los jóvenes, de los mayores de 45 años, de las mujeres, que siendo todos problemas reales, todos forman parte del tronco común, de llevar sobre sí, la condición de la moderna esclavitud, que es lo que se ha suprimido, no sin casualidad, de cualquier debate, en un trasunto histórico donde nadie parece percatarse, que fue lo que ocurrió en los años ochenta, donde potentes reconversiones industriales cambiaron el fondo y la forma de la clase trabajadora, y donde bajo la promesa de una California al sur de Europa, no hemos sido otra cosa, que u campo abonado para construir casas y tener turistas, es tiempo de ir formulando críticas más radicales, más profundas, para poder dar un mensaje de esperanza, difícil reto, pero no imposible.
Todos nos preguntamos cómo es posible que afloren estos políticos, cuando empieza la gente a encontrar atractivos a estos personajes, como grandes grupos haya una ligazón, cercana a la religiosidad a esta clase de personas, a lo mejor mis consideraciones son torpes, pero necesito lanzarlas al viento, al menos me servirán para conocer algo mejor todo lo que se anda cociendo en este mundo tan infernal.
Tengo la sensación de que existe una creencia popular, basada en la no inteligibilidad del poder, la sensación de que ese poder se ejerce en un lugar remoto, detrás de puertas cerradas y de ventanas con cristales opacos, por medio de conspiraciones de élites,
Siento que solamente hablando de la profunda reestructuración capitalista acaecida, donde se ha ido produciendo una progresiva desindustrialización, con una recomposición evidente de los asalariados, basta con echar la mirada a estos últimos cuarenta años, para evidenciar tal cambio, los cinturones industriales de las dos grandes ciudades (Madrid y Barcelona) han sido testigo de ello, y la principal provincial industrial andaluza ha sido testigo de ello (Cádiz);  si a esto acompañamos las enormes evidencias del cambio climático, al cual necesariamente habrá que hincar el diente, pero no con arreglos de fachadas de pared, la depredación de los recursos naturales, cuyo exponente más evidente es la multiplicación evidente de guerras silenciosas existentes (la guerra del coltán),cuya principal víctima son los extensos territorios africanos.
Y otro corolario, que tenemos ante nosotros, un nuevo lengua mediático ha surgido ante nosotros, donde se va intentando ocultar los problemas de fondo, con mentalidades muy proclives al enrocamiento, en la ansiedad contenida de una humanidad, que prefiere refugiarse en discursos encerrados en la noche de los tiempos, donde todo se vive al tintineo de ultimo sonido de un artilugio electrónico, donde ofrecer soluciones complejas a situaciones complejas, es el signo de nuestros tiempos, siendo tiempo de alguien, o algunos intenten de explicar sencillamente la complejidad de este mundo.
Anclado en la noche de los tiempos, es lo que hace ser definido a Trump como un fascista, más bien tiene que ver con esta tradición soterrada reaccionaria, opositora, desde el primer momento a los ideales de la ilustración francesa, donde todo este grupo ha sabido crear un pensamiento, capaza de aglutinar todo un bloque social, tremendamente fuerte, que anda imponiendo unas reglas de juego, donde o bien te absorben o bien te expulsen de su feliz arcadia, y si uno rasca algo, habríamos comprobado, que sus propósitos eran construir un nuevo tipo de estado, que es lo que vemos, que anda emergiendo, en las actuales circunstancias, lejos, entonces, me sitúo, de todos aquellos, que siguen hablando de que andan en sus horas finales, más bien nos tienen rodeados, siendo nuestra responsabilidad construir algo para que combata este nuevo orden mundial, anotando desde ya, que quedaron aparcadas todas aquellas nociones del orden natural, para ellos el estado es una pieza esencial del orden a establecer.
Lo que es observado como un fenómeno estadounidense, para mi tiene unas hondas raíces en esta parte del atlántico, este movimiento reaccionario ya ha gobernado en algunos países europeos (Italia), gobierna ahora (Polonia, Hungría), puede gobernar (Holanda, Francia), o puede tener una preocupante afianzamiento en Alemania, de esas fuentes es de la que se nutre y bebe este potente movimiento reaccionario, donde es preciso dotarse de un bagaje teórico de confrontación, a la luz de estos tiempos, saber distinguir las piedras angulares del hoy, es lo que nos hará salir de estos cruentos años, donde se sigue jugando al cambio de cromos entre progres y reaccionarios, sin que nadie se apreste averiguar de dónde venimos.
Pareciera que, en esta sociedad, jamás existieron reconversiones industriales, ni en esos años ochenta hubiese existido un personaje como el “Cojo Manteca” blandiendo sus muletas contra las cabinas telefónicas, como si el año que viene no se cumpliera el aniversario de la primera huelga general paralizara este país, que creo que denota los primeros pasos del malestar social existente en el día de hoy.
Y vimos como el odiado Felipe de los primeros ochenta, se fue convirtiendo en el hombre de estado, tan considerado hoy por las altas instancias del poder, ese hombre que sentó las bases de la sociedad de espectáculo, de la consolidación de otro mercado laboral, que se volcaba en el sector servicios, y que en los noventa , en los primeros noventa dieron lugar a tres cosas esenciales: la aparición de las televisiones privadas, las olimpiadas, las conmoraciones del 92, comenzamos a extender una alfombra roja, para mayor gloria de aquellos tiempos, y donde la derecha reaccionaria iba ya asentando sus reales, donde ladrillo y turismo viene a ser la real marca España, que acabaron por empujar a la cuneta a nuestro débil y dependiente sector industrial, lo que ha hecho, que las circunstancias externos, y no los factores endógenos, nos alivien las salidas de las crisis, lo cual agrava aún más nuestras dependencia externas, se imagina lectores con que el polvorín del oriente medio, se acabara y que efectos pudiera tener en estos pagos, pues a ese ruinoso juego andamos todos abocados.
Para lo cual se sirvió de otra pata esencial, para cambiar el modelo social de la segunda mitad del siglo XX, ese pretendido sueño de la California del Sur, no  fue más que un sueña embaucador de una noche de verano, hicimos del ladrillo y el turismo nuestras verdaderos motores de nuestro futuro, y que hemos visto, como un carrusel de un tiovivo, como casas y más casas se van construyendo, más turistas, de toda condición convierten muchas zonas donde se reproducen y acantonan auténticas jaurías humanas, lejos quedaron los tiempos de nuestra débil y dependiente sector industrial, lo que ha hecho, que las circunstancias externos, y no los factores endógenos, nos alivien las salidas de las crisis,
Viendo al mundo de hoy, vamos percibiendo elementos comunes, en todas la salsas europeas y estadounidenses vemos rasgos comunes, como que el viaje iniciado en año 2007, todo eran proclamas era refundar el capitalismo, recordemos Obama, recordemos Sarkozy, algunos quedaron epatados, pero la crisis empezó a hacer sufrir los primeros efectos de la crisis, una serie de gentes, empezaron a emerger, al grito importante de esto no es una crisis, es una estafa.
Siento decirlo, sé que ando contracorriente, pero eso me alejo de este movimiento, es como si ignorásemos, que obviáramos que el capitalismo tiene como base congénita la crisis, son una pareja de baile muy avenida, donde por enésimas vez volví a escuchar aquello de los trabajadores traidores, en vez de comprender que razones les llevan a entregarse a sus adversarios de clase, siendo algo que ha ocurrido a lo largo de la historia, luego vinieron sesudos analistas a decirnos que sociedad era, que teniendo la mejor generación de preparados de la historia, éramos incapaces de ofrecerles un trabajo en lo suyo,  para ellos parece que era una menudencia el ser una economía dependiente y volcada en el sector servicios, paradigmas notables de nuestro empobrecimiento ideológico, dejando el campo abonada para que las mesnadas capitalistas anden pastando a su antojo, que nos van dejando cada vez más desnudos, para lo cual es más necesario que nunca, salir del intrincado y complejo trabajo de elegir entre lo malo y lo peor, atajar la enfermedad de estos tiempos, equivale a salirse, ciertamente, de ese tablero, en tanto que no sirve para encauzar los males de este mundo, necesitamos más que nunca de un buen bisturí, mientas observamos doloridos, como muchos gentes caminan de farola a farola, sin caer en la cuenta de la gran transformación acaecida, esta sociedad, si queremos transformarlas, requiere respuestas consistentes, no sin antes respondernos la gran pregunta ¿Por qué se fueron?.
En el marco de esta profunda debilidad, que nos anda acometiendo, donde cada vez tengo más claro que, en estas circunstancias se precisa una refundación, en tanto que tengo la convicción, de que es el único remedio, para que todas las clases trabajadores se vean otra vez protagonistas de la historia, por ello es que entiendo y planteo, que debe ser llevada de la íntima ligazón de crisis social y política, en tanto que anda quedando claro, que un nuevo orden ha emergido, por ello es que el reto es de mucha envergadura., todo ello en el marco de  la permanente volatilidad, donde nadie parece asumir sus actos, algunos mecanismos son precisos, para volver a que los trabajadores vuelvan a sentirse orgullosos de si mismos, y sientan que vuelven a ser escuchados, no solo en los eventos finitos de las elecciones
Ahora es tiempo de preguntarse: ¿qué clase de crisis política genera la salida reaccionaria?, creo que viene proporcionada una situación dual, donde los estados nación no tiene, sobre sí, los mecanismos necesarios para garantizar una mínima estabilidad, y como quiera que esa mínima estabilidad no se produce, grandes sectores de la población, que andaban integrados, se alejan continuamente, más viendo el papel que juegan los parlamentos, que se han convertido en meras cámaras de resonancia del cuerpo ejecutivo, una crisis de representación, debidamente aderezada de pérdida de derechos democráticos, nos hace ver que el problema es realmente grave, y más si añadimos preguntas esta pregunta fundamental: ¿Por qué las izquierdas se ven superadas, en casi todo el mundo, por partidos que tratan de poner en el centro de sus preocupaciones a los olvidados, los invisibles, los condenados por la mundialización, los subalternos, los desclasados?
Tenemos explicaciones sencillas, hechas a vuela pluma, en primer lugar, hacer constancia que algunas izquierdas han renunciado a desarrollar sus grandes proclamas, sino que obvian lo que recién acaban de decir, en una campaña electoral, y eso nos lleva a al gran peligro inmediato, desde ese instante, se inicia un viraje, que fijarse en aquellos que se conciernen de sus problemas  (o aparentan interesarse) por ellos y por sus problemas pero un buen  día, alguien, en la izquierda, perdió como referente la clase trabajadora, y desde ese instante dejo el terreno abonado, para que muchos hayan empezado a depredar, añadamos las obsesiones por el equilibrio presupuestario, no añoremos los años, en que  pudo haber un salto cualitativo a una Europa política, miremos más a cuando empezaron a degradarse las condiciones de trabajo, no estaríamos aquí si las cornetas de la globalización hubieran arrasado nuestras tradiciones políticas que también han degradado, como nunca los barrios del extrarradios, donde habita la clase trabajadora, envuelta en su miles de contradicciones, asimismo muchas cosas no hubiera ocurrido, si hubiésemos hecho una encendida defensa de los servicios públicos.
Es tiempo de hacer memoria, nos tenemos que retrotraer a los años noventa, cuando ya se asumió, sin mayores problemas, con la libre circulación de mercancías y las facilidades a los mercados financieros, donde la obsesión por el equilibrio presupuestario se ha convertido en un dogma, mientras todas las estructuras sociales empiezan a crujir, donde incluso los parados empieza a ser mal vistos, y donde se anda produciendo un reparto del trabajo a partir del poder empresarial, y donde se evidencian fuertes debilidades en el poder sindical, para concluir el párrafo, digamos, hagamos constancia, que, en este periodo, se han conformado unas potentes elites, que navegan veloces del poder público al privado, y viceversa, donde su único discurso, ya son décadas de escuchar las mismas cosas, donde sus sacerdotes, imbuidos de los dogmas de su paraíso, nos proponen desde hace años la bajada del salario mínimo (mientras que el menor de sus “ingresos” supone un salario mínimo en solo unas horas), contratos únicos, despidos rápidos, desmantelamiento completo de la protección laboral, una bajada de las ayudas por desempleo y subsidios a fin de que los perezosos vuelvan lo más rápidamente al trabajo, y todo ello con términos engañosos (que nos acordemos de la famosa “protección”).
Sigamos haciendo memoria, de cuando Bill Clinton quien, en 1992, lanza que hace falta “To end welfare as we know it “(acabar con el estado de bienestar tal como lo conocemos) y establece, en 1996, una reforma que obliga a los  que reciben las mínimas ayudas sociales a tener que aceptar cualquier trabajo a no importa qué precio, lanzando a la miseria a los que no son capaces de obtenerlo; sigamos haciendo memoria, el manifiesto Blair-Schröder de 1999 en el que estos dirigentes clamaba con acabar con la vieja izquierda, y donde al tiempo que se hacía todo un mundo de los subsidios laborales, grandes fortunas y sucesivas crisis han seguido acaeciendo, haciendo acrecentar el malestar social

Y todo esto acaba ahora, con una crisis profunda en los herederos de la socialdemocracia, con lo cual no sería preocupante, si esto no fuera  acompañado de una profunda debacle ideológica, en todo lo que se ha generado en la izquierda, situada a la izquierda de los socialdemócratas, en tanto que, en otro orden de cosas, no tengo claro, si opta por recluirse en los estados nación, o empieza a dar los paso de una necesaria vocación internacionalista, aparte de que muchos grupos de esta izquierda, siguen buscando un sujeto político revolucionario, de los que este que les escribe se encuentra alejado profundamente, para mí la cuestión estriba, hoy como ayer, en como hacemos pegamento a todos los trabajadores, y que esta clase obrera fragmentada en mil trozos, la volvamos a recomponer, nunca como ahora, en la historia, los trabajadores asalariados somos gran mayoría de la población, que seamos capaces de introducir un vehículo ideológico, que permita que todos los trabajadores tenga un discurso común, es como podemos hacer frente a los nuevos bárbaros, lo demás serán décadas en las que nos seguirán derrotando los capitalistas una y otra vez, y una Europa Federal, donde radica uno de los puntales del capitalismo, ofrece dos cauces apropiados, una tradición ilustrada, emancipadora latente, para construir un estado, que permita sobrepasar, ya de una vez, las cuestiones nacionales, por ello necesitamos renovar sus principios fundamentales, después de décadas de derrotas, que nos hagan pensar que una victoria pírrica puede ayudar a subvertir el nuevo orden mundial capitalista, ya no me vale victorias pírricas, que a los pocos meses, me vuelve a causar desazón,  que no hace otra cosa, que abrir las espitas de una derecha o extrema derecha, deseosa y orgullosas de sus grandes victorias, ya solo uno espera, que partiendo del dolor existente en los centros de trabajo, en nuestro extrarradios, necesitamos ir recuperando nuestras mejores tradiciones, en orden a toda aquella gente que busco cobijo en sus casas, o emigraron hacia otras posturas, vuelvan sus ojos sobre nosotros, nos necesitamos mutuamente, sin clase trabajadora no es posible ningún asalto transformador del capitalismo, creo que es tiempo de levantar un edificio, que trate de evitar cuanto antes las llegadas al poder de los nuevos bárbaros.

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