Despertando va tus ojos, tu piel, tu corazón.
I
Tras estos pasos,
que vamos dando,
existe ese pasado,
que nos viene
desde décadas perdidas
en la noche de los tiempos.
Esos cientos de años
que pesan en nosotros
como losas pesadas,
algunos solo tienen tiempo,
para levantar sólidos túmulos,
esos recuerdos que hacen
temblar de miedo y esperanza,
cual astros que un día
a nuestros ojos desaparecieron,
mas vuelven a nosotros
para turbarnos
nuestras tranquilas vidas,
II
Recuerdos de una vida,
que paz no devuelven,
mas ayudan a encontrarnos,
centurias han traspasado,
algunos desean volver
a esos comienzos,
esa pesada losa
sobre la que construir
sendas que nos lleven
a los cercanos,
a los lejanos
futuros.
III
Atravesamos,
atravesaremos
este presente
que inmóvil parece,
sin embargo se mueve.
Pesan sobre nosotros
huesos amontonados,
de un pasado cercano,
de un pasado lejano.
En este presente de ojos ciegos,
ensimismados andamos,
viendo el fulgor de unas ondas,
vida son, mas no toda tu vida,
mas por ellas andamos
buscándonos por negras sendas.
IV
En las ondas de este presente,
en este silencio atronador
de nuestras solitarias vidas,
ese silencio que nos
hace enmudecer,
recuerdos no queremos
tener
ni futuros a los que navegar,
ya ni los labios sirven decir
un te amo,
o quiero acompañarte
en tu dolor
V
Ya no emitimos quejas,
ya no sentimos hambre,
ya no se encallecen
nuestras manos
marchitas,
solo sentimos nuestras desgracias,
cercanas barbaries
compasión solo producen,
tropezamos con un ataúd,
lucias flores vemos,
mas otras tumbas
ni verlas queremos
esos muertos
preguntas y respuestas
sobre nuestras vidas presentes,
algún día esos muertos
descanso encontrarán,
cuando respondamos
a la barbarie
que ahora nos interroga.
VI
La vida, un continuo viaje,
entre el pasado, presente y futuro,
en este continuo repensar
andas esquivando
calendarios
de esa vida que pesa sobre ti,
como pesado sepulcro,
a los restos pasados
no puedes gritar,
a los presentes solo
deseas
dejar tus gritos, a
los tiempos futuros
la memoria de la barbarie.
Ese presente
perdida la esperanza,
una mitad paralizada,
una mitad despreciada,
llevo en mi espalda la marca del esclavo,
Mientras vas cerrando libros,
los cantos antiguos
desaparecieron
del entorno colectivo.
VII
Caminas sobre
estas sendas de la vida,
sobre la espuma
de estos dolorosos tiempos,
recordando las voces del ayer,
cual Prometeo llevas el dolor,
en estos torbellinos,
en los que te sientes
naufrago de por vida,
sintiendo sobre ti,
en los pliegues de tu cuerpo,
la palpitación del sueño
de la vida digna,
ese sueño,
que no es sueño,
que despertando va
tus ojos, tu piel, tu corazón.
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