La meritocracia: una concepción clasista.
Una mirada alrededor de nosotros
Una mirada alrededor nuestro nos hace ver, vemos que existen personas que gozan de chalet., un buen coche que le permita ir a su trabajo, o que tienen sus padres ya mayores, entonces tienen que tener una mujer que limpie, que haga de los cuidados de esas personas, ese tipo de trabajo ha existido siempre en todo el capitalismo, es decir personas que no han tenido ningún tipo de trabajo, que no han tenido unas vacaciones, en el que ponerse enfermos es bastante jodido, tener vacaciones, y desde no tener paro o tenerlo muy difícil para cobrar el paro, es decir que con lo que estamos diciendo, este tipo de trabajos, si ustedes escarban bien en la historia, se los encontrara seguramente, de manera ineludible, entonces habría que concluir que el trabajo precario ha existido siempre, y también los mujeres que hacen limpieza de los pisos por horas.
Con esta pequeña introducción, quiero poner de relevancia una cuestión muy importante, el lenguaje no es una cuestión inocente, y vemos que en las sociedades de hoy en día, es muy difícil hablar de la existencia de fontaneros, albañiles, electricistas, instaladores de gas, gente que repara electrodomésticos, los que reparan las instalaciones de alta tensión, los que reparan las antenas para que nosotros nos comuniquemos por móviles, los teleoperadores, todos estos son trabajadores, podíamos mentar muchos más, pero con esto creo que es suficiente, y como este nuevo sujeto emergente es el que se convertirá en la vanguardia del anticapitalismo.
Existen esa clase de personas, pero ahondemos más, y que apenas se cuenta en este discurso, toda vez que hay que describir ese mundo en el que viven, y de importancia vital para comprender, todo ese discurso, basado en que este nuevo sujeto social, los mejores preparados de la historia, pero claro poner en evidencia esta situación, quizás rompa con algunas costuras; son jóvenes universitarios que no están sindicados, en que los trabajos realizados de camareros, reponedores u otro cualesquiera que hemos mencionado; ven en esos trabajos como algo transitorio, circunstancial, en tano que su verdadera meta es conseguir ser abogado, ingeniero, profesor de universidad, médico, etc., y quizás también en eso ven que sindicarse no es cosa de ellas, eso es cosa de aquellos que van a verse sometidos a este tipo de trabajos. Su gran paradoja, en el momento actual, se produzca ahora cuando ven que sus expectativas de vida, su imaginario vital ha sido roto, y se vean ellos condenados a engrasar la maquinaria del trabajo precario, esa es la condición mía, que de ser un “trabajador intelectual” (ligado a mis conocimientos universitarios) a la situación de trabajador precario (cartero urbano o clasificación postal).
Si fuéramos a un centro de formación profesional, nos encontraríamos con otro tipo de respuestas, ya que para ellos ser camareros, albañiles, mecánicos de automóviles, saben que va a ser su destino, donde no va ser los dueños del proceso de producción, donde van a tener que estar trabajando a las órdenes de una persona que les dice como se hacen las cosas, aunque muchas cosas que hacen esas personas, son puros dislates, tiene que hacer esos actos; no es la nueva sociedad del conocimiento la que determina sus condiciones de vida, para todos estos nuevos pensadores, ahora no se trata de que un camarero no sea camarero, en tanto no sea dueño del proceso de producción, sino que también tenemos que hacer mención a los que tienen estudios universitarios, pero obvian una realidad importante que casi el 25 % de los jóvenes entre 18 a 24 años no tiene ningún tipo de estudios, y sería importante constatar cuantos hijos de camareros ha podido completar una carrera universitaria, quizás al tener que constatar que nos destrozaría muchos estereotipos.
Y vamos a ir hablando claro, en este tipo de sociedad en la cual vivimos, en nuestra sociedad tenemos una ingente cantidad, que o bien no tiene estudios finalizados, como mucho han terminado la educación primaria, y alguno de ellos han estudiado la formación profesional, y viendo las cifras de este tipo de educación, floreciente en otros países de Europa, en esta territorio desolado, mejor es no dar cifras, toda vez que tendríamos de dar cuenta, de nuestro enorme fracaso en nuestro sistema educativo. Son jóvenes que no podemos decir que no emigran a Londres, que ven programas de Antena 3 o Tele 5, que hacen de su indumentaria un signo de identidad; que siempre usan unas zapatillas deportivas de lo más llamativas; que hacen del botellón y de la pandilla su forma de relación social, hay más jóvenes que abandonan los estudios que los que jóvenes con estudios universitarios, y no digamos con jóvenes con masters.
Este tipo de jóvenes están obsesionados con su currículo estudiantil, de la cantidad de cursos post universitarios que han realizado, y que se siente imbuidos de cierto carácter prometeico, se creen los llamados a ser la gente que cambie la sociedad, no dándose cuenta que para ese cambio social necesitaran contar con esos jóvenes, que abandonaron sus estudios, quizás una de las grandes labores de la izquierda emancipadora estos años, que prácticamente han sido invisibles, ya que se encuentran alejados y despolitizados, habiendo abandonado toda esfera publica, tenemos obligación sindicatos y nuestra organización política en ir hacia ellos, para que recuperen su orgullo social.
Para mí lo importante no es como se representa la clase trabajadora, siempre ha sido multiforme, en su seno siempre han convivido un grupo heterogéneo, que ha ido sufriendo transformaciones a lo largo de su historia, la clase obrera se ha ido transformando al compás de las propias transformaciones capitalistas y por tanto, obviamente, su representación varía en función de muchos factores: histórico, geográfico, cultural, etc.
Una de las cosas que no se ponen de relevancia., ha sido una cosa esencial, es como un importante parte de nuestros jóvenes se nos han hecho invisibles, que una minoría de ellos son los que sirven de muestrario en programas de televisión, donde unos se ríen de ellos, y otros se identifican con ellos, en tanto que son uno de los suyos, es esencial, en mi opinión, que levantemos el velo sobre este grupo social, que es uno de los grandes déficits, entre que los que yo también me declaro responsable, los necesitamos, nos necesitan para que su dolor, se convierta en una rama poderosa, que haga de la lucha contra el capitalismo, con uno de sus referentes en la vida, lo verdaderamente lamentable en esta época que vivimos es que un gran sector de la clase obrera se le ha quitado su orgullo y convertida a través de la televisión en objeto de personas de las que uno se puede reír, y en done los jóvenes sobradamente preparados, mas bien serán objeto de alabanzas y se les puede decir que sean a los que se refieren a los debates en el torno al falso debate del exilio económico.
Y vamos a poner dos ejemplos ocurridos en momentos recientes, de una parte tenemos la reciente huelga de barrenderos en Madrid, en las que muchos de sus trabajadores se veían abobados al despido, y de otra tenemos los trabajadores de HP, los primeros son trabajadores que no entran en el grupo del paradigma del trabajador precario, que algunos sostienen; mientras los trabajadores de HP si tienen el rasgo distintivo de entrar dentro de su paradigma, son trabajadores de nuevo cuño, que tienen un alto grado de formación, pero que no tenían una gran tradición sindical; los dos grupos supieron perfectamente los riesgos que corrían al hacer una huelga, unos lo hacían por no se despedidos, los otros evitar una bajada salarial, pero en ambas situaciones estuvieron bajo la cobertura de una organización sindical, lo que evidencia que tomaron conciencia de la relación de dominio en la que encuentra, y que en esto de la lucha contra el capitalismo, sin lucha no hay paraíso.
También es una realidad que muchos vienen hablando de que la hay una izquierda miope, que ajena a la realidad, que haga del discurso de agrupar a todo tipo de trabajadores, que se les inste a pertenecer en un sindicato, en tanto que ellos suponen que es muy difícil afiliarse en un sindicato, e incluso se dice que difícilmente, dada su condición de precarios. Este tipo de gente son los que se encuentran inmersos en las luchas sociales, en los frentes sectoriales, como la educación, sanidad, inmigración, sanidad, desahucios, etc.; pues bien con ser importantes estas luchas por la defensa y palanca de los derechos sociales, es hacerles ver que también la lucha en el seno de su trabajo, en tanto que están inmersos en un relación de dominio entre quien le contrata y la persona del trabajador, y para eso debe tomar conciencia de esa relación subordinada, y tener la conciencia que sin sangre no habrá paraíso, y decirles de una vez que la lucha por la democracia, la lucha por los derechos sociales y los derechos laborales deben ir conjuntos; aquí es donde si nos encontramos con la enorme importancia de una organización emancipadora, que se precie de tal.
Toda esta breve mirada, viene a cuento de lo que uno viene viviendo, y como ese discurso meritocrático se ha insertado en nuestro subconsciente político, ideológico, y lo digo con la amargura de quien se considera un emancipador, es una de las batallas a dar.
Conclusiones
El origen de la palabra meritocracia viene del griego, que vendría a significar el gobierno de los que merecen, concepción que goza de un gran consenso social, y que alguna rendija ha encontrado en muchos discursos, que hacen de sus discurso de lucha anticapalista, pero que no hacen otra cosa, que debatir continuamente cual puede se el sujeto emergente, la vanguardia que acabe con el actual estado de cosas, debemos decir a las clases que la meritocracia en una sociedad de clases, no es otra cosa que no visibilizar el conflicto existente en las sociedad capitalista, hablar que no es tiempo de derechas ni de izquierdas, es por ello que muchos hablan que al gobierno, que a los parlamentos deben llegar los preparados, es decir, aquellos que han conseguido que la posesión de un título son los destinados a regir los destinos de la gran mayoría de la gente, con este discurso que se consigue que una gran mayoría de la población se vea relegado, es así que podemos decidir por eso cuan desatino es ese discurso.
Quiero hacer notar lo clasista que este discurso, en tanto se nos viene diciendo, que esa mezcolanza entre talento y esfuerzo es lo que justifica el acceso al poder, es decir, se trata de hacer invisible, cruel paradoja, que esconde una nueva forma de estratificación social, unos lo hacen conscientemente, otros lo mantienen inconscientemente, creen que ese avanzadilla será la que determine una nueva composición social, una meritocracia que olvida los aspectos sociales, y no intervenir directamente en cuales son los méritos que deben ser considerados: no es lo mismo, cuando se desea crear una servicio policial, no es lo mismo que la capacitación requerida sea hecha pensando en que dicho servicio sea eminente represor, o como una fuerza civil que sea capaz de defender sus derechos.
Pero cuando se hace tanto énfasis en que solo cabe a un grupo social, suficientemente preparado, como el sujeto social que nos puede emancipar, cuando se determina esos méritos, en que momento de nuestro trayecto vital, cuando se obtiene un título, o cuando por ejercer una actividad, se van adquiriendo más conocimientos, y todos los que trabajamos, sabemos que una cosa, que cuando empiezas a realizar una actividad, no dominas ese trabajo al principio como, como cuando ha transcurrido un cierto lapso del tiempo, y eso ocurre en toda actividad del ser humano, entonces cuando debemos hacer del balance meritocrático, por eso me ofende profundamente que se digan, y por personas que se hacen participes del ideal emancipador, que dicen pero fíjate en ese que dejo la carrera, o bien que conocimientos para ser ministro de agricultura puede tener un señor que ha sido tornero, más bien la cuestión a criticar, en mi opinión serán los políticas que realicen, o también en base a las consignas meritocráticas, un trabajador de la construcción en paro, no pudiera ser un concejal, un diputado.
Como conclusión final, creo que el discurso meritocrático, o de todos aquellos sujetos, que al amparo de la generación mejor preparada de la historia, lo que hace no es otra cosa que hacer no visible el conflicto social existente, la existencia de ese mundo del trabajo, basado en que unos mandan y otros obedecen, no solucionar ese conflicto, el no conseguir un status más democrático dentro del trabajo, acompañado de la necesaria reivindicación de los derechos sociales (pero al fin y al cabo luchas sectoriales), en consecuencia también nuestra lucha es sacar a la luz a los excluidos del sistema, y a los que sufren en sus carnes la relación de domino, cuando uno trabaja.
Como verán ustedes, amables lectores, mucho a trabajar, mucho mito a desmitificar, y todo con la convicción de que debemos trabajar por un mundo mejor.
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