Paseando por la ciudad

Me da angustia cuando
cruzo paso de cebras,
y escucho  el frenazo de un  coche;
y tampoco
no soporto tampoco el olor
de la gasolina.
Me angustia cuando me miran,
como si fuera extraño,
al andar por las aceras de la calle,
y tener que zigzaguear continuamente.
Me siento disgustado,
cuando tomo
un camino distinto,
y siento que he dado
pasos perdidos en mi vida.
Me disgusta
utilizar frases hechas,
y las utilizo;
me disgusta
cuando abro la puerta,
y no escucho
un simple gracias.
Siento fatiga
cuando escucho
voy a conquistar el mundo,
y es que me molesta
su necedad
Siento profunda tristeza,
cuando veo vender clínex
en los pasos de cebra;
los que buscan comida
en los cubos de la basura;
y me apena los que siendo
marionetas,
se creen libres.
Siento abatimiento
del que busca el cuerpo perfecto;
no entiendo el sonido tan alto
de las ambulancias;
y el que todo vaya etiquetado.
No comprendo las carreras para
coger el metro,
cuando saben que
en cinco minutos tienes otro.
No entiendo que
gente espere días
para sacar una entrada;
no entiendo el obligatorio
paseo de los domingos
Me ofenden los que
no tiene vacilaciones
en su vida;
también los
que se aferran
a un clavo ardiendo,
y todo su mundo
se viene abajo.
Me indigna esa gente,
que estando en atasco 
en la ciudad,
hace sonar su claxon;
y es que estando parados,
el mundo no para de girar

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